LA MALDICIÓN DE LA GAMBA NAVIDEÑA
En estos días de amor, reencuentros y paz navideña los engullimientos en masa están a la orden del día. Normalmente cualquier familia se distribuye los días de organización de cenas y comidas por tradición, es decir, que cada uno ya sabe cual es el día que le toca organizar algo. En mí casa es el día de nochebuena.Hay quien planifica con meses de antelación el menú navideño pensando que los precios van a ser desorbitados, pero la verdad es que los precios se encarecen hasta un día antes. El último día bajan, ya que hay que vender toda la mercancia. Pero esta reflexión la dejo para otro momento.
Pues siguiendo lo que cada año se repite, cada uno confecciona un ultra menú donde hay dos o tres primeros, dos o tres segundos y 7.546.244 entrantes, para ser exactos.
Pues bien, yo quiero hablar de ese plato que provoca alabanzas y críticas en un mismo porcentaje. Y es el entrante de las gambas, ya sea en su variedad cocida, a la plancha… pero la que se suele utilizar con más frecuencia para el aperitivo es la gamba cocida.
Pues el hecho a resaltar es que da igual cuantas gambas compres, muchas o pocas. La cuestión es que ten por seguro, que pase lo que pase, una parte de las gambas que ves sobre la mesa tiene reservado un espacio en tu nevera por unos días. Y eso señores es la maldición de la Gamba navideña. Porque como he dicho antes, da igual cuantas compres porque siempre van a sobrar.
Después otro hecho a resaltar es el formato de conservación. Donde siempre se recurre al plato convencional y una capa de plástico. Pues bien, hay que saber que desde el mismo momento en el que cubres las gambas estás condenado. Ya que cuando quieras tocar ese plato tus manos van a oler a pescado, ten la más y absoluta certeza de que va a pasar. Ya que a causa de la condensación, el plástico tiene sobre sí toda la esencia de la gamba y al retirarlo o tocarlo te impregnas las manos seguro, recibiendo toda la descarga de la gamba. Y todavía me reservo una observación sobre el hecho de volver los días de fiesta con un hambre animal y el poder intoxicarse a causa de las malditas gambas.
No me queda nada más que decir. Solamente que intenten evitar la presencia de estos seres en sus neveras. O la maldición de la gamba navideña les perseguirá.
Escuchando _ EMILIANA TORRINI - Thinking out loud [line of flight mix]

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